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14.5.20

El algodón de los dólares EEUU

Sabemos que EEUU emplea para el papel del dólar un blend de fibras de algodón y lino, en una proporción del 75% y 25% respectivamente. 
Desde 1879, el papel es producido y suministrado por Crane Currency, subsidiaria de Crane &Co.
En sus comienzos, para poder contar con el algodón suficiente, Crane dependía de los sobrantes de tela vaquera vendidos a granel por la industria textil. Alrededor del 30% de las fibras de algodón provenían de esa fuente, mientras que el resto tenía su origen en otros desechos textiles. 
Una vez que se procesaban y blanqueaban las fibras, el algodón se mezclaba junto al lino y terminaban conformando el papel del billete dólar.
A mediados de la década de 1990, la tela vaquera comienza a incorporar tejido elástico comúnmente conocido como spandex (Lycra es una marca registrada de spandex), provocando una nueva era textil.
Si bien en un jeans puede haber como máximo un 3% de spandex, esta tendencia textil fue una mala noticia para Crane, pues incluso unas pocas fibras de spandex pueden arruinar un lote de papel moneda, degradando la resistencia del material. Se realizaron intentos para separar el spandex del algodón, pero era una tarea muy dificultosa y costosa. 
Ante este hecho, Crane tuvo desestimar el uso del algodón de desechos textiles y empezar a usar la propia  fibra natural. En otras palabras, compran el algodón directamente de la fuente.




Fuentes:
Washington Post
Coins Weekly

13.4.20

AVALON, dos pasos, dos fenómenos.

Oberthure Fiduciaire puse en el mercado a AVALON, una característica interactiva fluorescente que tiene la capacidad única de cambiar de color cuando se activa por una excitación externa. Su activación completa recurre a dos pasos:
Primero, se debe exponer el elemento AVALON a radiaciones UV de 365 nm y se observará que el dispositivo arroja fluorescencia azul.
Segundo, se raspa o presiona suavemente el elemento con un clip, una moneda o el borde de una tarjeta de crédito, y el elemento impreso se vuelve amarillo bajo los 365nm en las áreas donde ha sido excitado / activado.
Como todo elemento de seguridad que se usará en muchas oportunidades, el elemento vuelve a su estado inicial después de un tiempo (azul fluorescente bajo radiaciones UV).


GOGOL, un nuevo esquema de seguridad

El Gogol es un novedoso sistema de seguridad que consiste en certificar digitalmente los billetes mediante el uso de las características presentes en ellos. Este certificado permite la autenticación mediante una imagen digital del billete, y está destinado para escáneres, teléfonos celulares o cualquier otro dispositivo electrónico con una cámara digital y capacidades de procesamiento. 
Su primera aplicación fue en el billete mexicano de 100 pesos, conmemorativo de los 100 años de su Constitución Pública.


1.4.20

Alves dos Reis, el estafador

Nota aparecida en el diario ABC.
https://www.abc.es/historia/abci-alves-reis-falsificador-201202220000_noticia.html



Alves dos Reis, el joven que compró parte del Banco de Portugal con billetes falsos

Casi 90 años después, los expertos aún estudian cómo este falsificador consiguió hacer temblar las finanzas de su país y montar todo un imperio falsificando billetes de 500 escudos

Aunque han pasado casi 90 años, aún hoy los expertos en falsificaciones de todo el mundo estudian las andanzas de Artur Virgilio Alves dos Reis, un joven portugués de origen humilde que, harto de las desprecios sufridos en su juventud por su escaso poder económico, decidió hacerse rico mediante la falsificación de billetes de 500 escudos. Tantos que llegó a poner en circulación un total de 100 millones de escudos, el equivalente al 1% del PIB del país aquel año, hasta el punto de desestabilizar el mercado financiero y sembrar el caos en el Bando de Portugal, emisor oficial del dinero del país.


Lo más soprendente del caso es que tardó en construir todo este imperio delictivo en menos de cinco años, llegando a crear su propio banco y alcanzando las cotas más altas del poder económico y social de Portugal, antes de cumplir los 27.
Nacido en Lisboa el 3 de septiembre de 1898, es probable que Alves dos Reis sintiera desde muy joven la necesidad de enriquecerse lo más rápido posible, sin importar los medios. Quizá desde que vio como se quebraba la empresa de transporte de su padre o cuando sufrió la humillación de la familia de su primera esposa, que hizo todo lo posible por vetar su boda a causa de su inferioridad económica y social.
Es por ello que se marchó a Angola, por aquel entonces colonia portuguesa, para hacer fortuna. Allí llegó gracias a su primera falsificación: un diploma a su nombre expedido por una «prestigiosa» escuela de ingeniería que jamás existió, con el que obtuvo un puesto de técnico en un taller de reparaciones de trenes, donde destacó desde muy pronto. Pero él quería más, y al poco tiempo compró buena parte de las acciones de dicha empresa con un cheque sin fondos. Él chico no quería perder el tiempo.
El poder adquisitivo de Alves dos Reis dio un buen salto al revender las acciones, con las que obtuvo el dinero suficiente como para regresar a Lisboa, comprar otra empresa -esta vez de reventa de coches- y volver a montar otra jugada con cheques sin fondos con la que consiguió estafar a la compañía angoleña de ferrocarriles Ambaca unos cien mil dólares de la época. Pero aquella jugada no le salió bien y acabó con sus huesos en la cárcel, en 1924.


No pudo ser más rentable aquella estancia en prisión, porque ideó el plan con el que daría el golpe definitivo en su carrera criminal, dejando a un lado las operaciones de menor escala y atacando directamente al mismísimo banco de Portugal.
Nada más salir de prisión consiguió embaucar a una importante red de colaboradores, entre los que había embajadores y aristócratas, muchos de los cuales no sabían en lo que estaban participando, con los que consiguió establecer una sorprendente cadena de contratos simulados, cheques sin fondos, compras fraudulentas... todo en el breve lapso de tres años, entre los 24 y los 27 de su azarosa vida.
Pero su jugada maestra consistió en elaborar un contrato ficticio del Gobierno portugués que le permitió imprimir 200.000 billetes de 500 escudos, bajo el pretexto de qué debía cubrir una importante inversión de la Administración central en la colonia de Angola.



Aquel contrato, del que el Gobierno no tenía constancia, estaba plagado de firmas falsas de importantes cargos políticos. Pero la parte más espinosa consiguió salvarla por medio de su colaborador más cercano, José Bandeira, un aristócrata sin ocupación conocida que era hermano del embajador de Portugal en Holanda. A través de él consiguieron registrar aquel contrato falso en un notario y que fuera rubricado más tarde por los consulados de Alemania, Francia e Inglaterra. Y por si no fuera suficiente, Alves dos Reis tradujo el contrato a otros idiomas y falsificó la firma del administrador y el tesorero del Banco de Portugal, sin levantar sospechas.
Pero aún había que imprimir los billetes, para lo que acudieron a una empresa holandesa especializada en papel moneda (aclaración del editor del blog: en realidad Waterlow and Sons es de Inglaterra). En diciembre de 1924 le llevaron al propietario, William Waterlow, el contrato, pidiéndole discreción absoluta «por ser éste un asuto político de importancia».
Aunque Waterlow tuvo alguna pequeña sospecha, lo cierto es que terminó accediendo y un par de meses después recibieron la primera partida, a la que pidió después que le sobreimprimieran la palabra «Angola», para que quedara claro que iba destinada a la colonia, donde el fraude podría pasar más desapercibido.
Los billetes eran tan perfectos como los oficiales, hasta el punto de que muchos expertos aseguran que son tan auténticos como los oficiales, ya que lo único falso eran los contratos y firmas con los que se habían conseguido.
La cantidad total de dinero que imprimieron equivalió nada menos que al 1% del PIB de Portugal de aquel año. Y aunque Alves dos Reis sólo se quedó con el 25% de los billetes, fueron suficientes como para fundar en Luanda su propia entidad financiera -el «Banco de Angola y de la Metrópoli», que apareció en varios artículos de ABC- y comprar 9.000 acciones de las 45.000 que le hacían falta para controlar el mismísimo Banco de Portugal, con el único objetivo de esconder las pruebas de sus estafas.ABC: «La Policía se apoderó de billetes por valor de tres millones de escudos»
Pero su excesivo ritmo de vida, sus adquisiciones millonarias y las investigaciones iniciadas por el diario «O Século», el más importante de Lisboa, hicieron que comenzara a tambalearse su imperio. El corresponsal de dicho periódico comenzó a ver extraños negocios del banco de Alves dos Reis y, tras una exhaustiva investigación de meses, comprobó que el «banquero» actuaba por su cuenta y con dinero falso. Cuando «O Século» denunció el fraude en su edición del 5 de diciembre de 1925, Alves supo que todo se había acabado.
El Consejo del Comercio Bancario comprobó fácilmente que aparecían gran cantidad de billetes con los números repetidos. Y aunque Alves dos Reis trató de huir a Namibia, fue detenido poco después, según contaba ABC en su edición del 7 de diciembre de 1925, en un artículo titulado «Escándalo bancario en Portugal». «En Oporto la Policía se apoderó de billetes de banco por valor de tres millones de escudos, respecto a la autenticidad de los cuales existen dudas», decía.
La noticia dio la vuelta al mundo... Alves acababa de cumplir 27 años.

30.3.20

La falsificaciones a lo largo de la historia, cuarta parte, por Marcelo Gryckiewicz

Cuarta parte de un texto de Marcelo Gryckiewicz extraido de http://asambleademajaras.com/articulos/detalle_articulo.php?id_articulo=640.

Marcelo es coleccionista y autor de un libro sobre billetes rusos RUSSIAN BANK NOTES, muy recomendable.

Falsificaciones aliadas y del III Reich


El Proceso de Nüremberg fue un conjunto de procesos jurisdiccionales emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial, en los que se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler en los diferentes crímenes y abusos cometidos en nombre del III Reich alemán a partir del 1 de septiembre de 1939. En dicho proceso, la falsificación de monedas y billetes se consideró una acción de guerra lícita, lo cual equivalía a admitir implícitamente que también los Aliados habían recurrido a ella.



Precisamente Inglaterra inauguró, ente 1940 y 1941, las falsificaciones del segundo conflicto mundial.


IRAK Falsificación de billetes por el gobierno de su majestad Británica.

Es poco conocido lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, en esta importante región del planeta rica en recursos minerales, por lo que haré este breve recuento.

Después de la caída de Francia ante el arrollador impulso de la Blitzkrieg, desde el 10 de mayo de 1940, Siria había quedado en manos del complaciente gobierno de Vichy, planteando una posible amenaza para los valiosos recursos petrolíferos, controlados por los británicos. En 1940, la situación empeoró al aumentar el sentimiento anti británico en el vecino Irak, bajo un gobierno probritánico, en Irak reinaba por aquellos años Faysal II, cuya política era conservadora y rigurosamente filobritánica, era una importante fuente de petróleo para los británicos, que también tenían bases de la Royal Air Force (RAF) en Habaniya. Pero el 3 de abril de 1941, Rashid Alí, un ministro descontento y ambicioso que había recibido ayuda de agentes alemanes, se hizo con el gobierno de Irak y pidió ayuda a Hitler.

Los alemanes aprovecharon rápidamente la oportunidad y enviaron ayuda militar a Irak a bordo de aviones de la Luftwaffe, que tenían que aterrizar en la Siria dominada por el gobierno de Vichy para repostar. Aunque la amenaza no era tan grande, las fuerzas británicas reaccionaron enseguida. El 17 de abril, se reunieron rápidamente tropas indias que aterrizaron en el sur de Irak para asegurarse los pozos petroleros (como vemos, las historias se repiten…). La brigada India, que encontró muy poca resistencia, avanzó hacia el norte controlando a su paso varios oleoductos. En mayo, la fuerza india había llegado a Bagdad y Habaniya, siendo atacada por fuerzas iraquíes. Después de un breve combate en torno al aeródromo, los iraquíes fueron derrotados y Rashid Alí voló al exilio. Se reinstauró el gobierno filobritánico de Nuri-es-Said; pero las tropas británicas permanecieron en la zona durante el resto del cinflicto, para garantizar la seguridad de los campos petrolíferos.

Con el fin de debilitar las fuerzas rebeldes, el gobierno de Londres mandó imprimir grandes cantidades de billetes falsos: no resultó difícil, dado que las emisiones de billetes auténticos corrían a cargo de la firma inglesa Bradbury, Wilkinson & Co.

¼ de Dinar Iraquí emitido en 1931 falsificado en 1941.




Una falsificación llevada a cabo por un gobierno paralelo en la clandestinidad. 
Es bien conocida en Europa Oriental la historia de la falsificación de billetes de la resistencia polaca, llevada a cabo por el propio por el propio gobierno general al principio, con ayuda de Londres luego. Estas falsificaciones se diferencian de los billetes originales solo en pequeños detalles. 
El 28 de septiembre 1939 alemanes y rusos se dividieron el territorio del estado polaco entre ellos. El III Reich incorporó parte del territorio directamente a la gran Alemania y con el restante dio origen al Gobierno General, dividido en cuatro distritos: Cracovia, Radom, Lublin y Varsovia, siendo Cracovia la capital. Luego de la invasión alemana a la Unión Soviética el territorio fue incrementado con los distritos de Lvov, Tarnopol y Stanislav. El gobernador general fue Hans Frank quien creó el 15 de diciembre 1939 el Banco Emisor de Polonia, institución con sede en Cracovia. Asimismo, se obligó a los polacos a depositar sus billetes de 100 y 500 zlotich, en circulación, que el 31 de enero de 1940 dejarían de ser moneda de curso legal en el Gobierno General. Mientras tanto, provisoriamente, fueron introducido en circulación billetes de 100 zlotych de 1932 y 1934 con una sobreimpresión que decía "Generalgouvernement für die polnischen Gebiete besetzten" (Gobierno General para los territorios ocupados de Polonia). Todos los billetes de Polonia de entreguerras, incluidos los que llevaban la mencionada sobreimpresión, dejaron de ser moneda de curso legal el 7 de mayo, y algunos de ellos, el 20 mayo de 1940. De más está decir que estos billetes sobre estampados con un sello de goma fueron rápidamente falsificados por el ejército polaco en la clandestinidad y también por “emprendedores” particulares, que llegaban a cobrar 50 zlotych por resellar un viejo billete de 100 con el sello apócrifo; la diferencia está en que los del gobierno polaco en la clandestinidad contactaron a personas que trabajaban en los bancos y de esta manera distribuían rápidamente los billetes por “canales oficiales”. Sin embargo, este primer intento de falsificación no tuvo resultados óptimos: el sello difiere bastante del original, y esto, sumado a que el valor del zlotych de ocupación se deprecio rápidamente, llevó a buscar nuevos caminos. 
La respuesta llegó con las nuevas emisiones de los alemanes para el Gobierno General. En el transcurso de su existencia en Polonia, el Banco Emisor puso en circulación dos series de zlotych: la primera edición, el 1 de marzo de 1940, con valores de 1, 2, 5, 10, 20, 50, 100 y 500 zlotych; y la segunda serie, el 1 de agosto de 1941 con valores nominales de 1, 2, 5, 50 y 100. Los billetes fueron diseñados por Leonard Sowińki, utilizando patrones de antes de la guerra. Por razones políticas los alemanes querían mantener la similitud visual de los billetes de ocupación para sugerir una “natural” continuidad del Estado, sólo el billetes de 500 zlotych llevaba una imagen completamente diferente. 
Los billetes fueron impresos primeramente en Viena. Originalmente una impresión se hizo en la planta de impresión del estado (Reichdruckerei Reich) en Berlín, pero debido al gran número de otras órdenes por parte del Reich, dicha planta no era capaz de realizar la impresión de los billetes en un plazo determinado. Así fue como la impresión se llevó a cabo en Viena, en ese entonces parte del III Reich. 
La naturaleza de la impresión, así como la fuente utilizada para la numeración de los billetes de banco, apunta a la impresora Giesecke & Devrient en Viena, una filial del Institut Giesecke & Devrient Typographisches en Leipzig. Probablemente, la imprenta del Estado (Staatsdruckerei) en Viena subcontrató a la empresa Giesecke & Devrient para efectuar el trabajo. La segunda emisión, del 1 de agosto de 1941, ya fue impresa en el Gobierno General. Los billetes de baja denominación facial se emitieron en la Obra Gráfica del Banco en Cracovia, mayor fue la impresión Staatsdruckerei und Munz (nombre polaco de Seguridad de Impresión de Obras S.A.) en Varsovia. Después de la destrucción de esta empresa durante el Levantamiento de Varsovia, se trasladó lo que quedaba de la misma a Cracovia. Los 10 zlotych de la serie final de 1940 (Ser. L., Ser. M., Ser. N), fueron impresos en Viena. A estos billetes de ocupación comunmente se los llama "młynarkami" por que fueron firmados por Félix Mlynarski, entonces presidente del banco emisor. 
La lucha armada clandestina contra los ocupantes requiere, por supuesto, dinero en serio. Con el objeto de financiarse, el Cuartel General de la Junta General (Gobierno en la clandestinidad) llevó adelante la producción de dinero falso de una manera organizada y con la participación de expertos. Esta decisión fue aprobada personalmente el General Grot Rowecki. Una “Unidad Especial” fue creada bajo el nombre de “DPB 17” (“departamento de producción de billetes” sería en mi opinión la traducción más acertada para la sigla polaca de Wydział Produkcji Banknotów). Su comandante era Mieczyslaw Chyżyński (seudónimo Pelka). El grupo incluía una sección técnica, bajo el liderazgo de Mariano Dudkiewicz (Heniek) y Kazimierz Wisniewski (Jurek); el fotógrafo principal era Stanislaw Stanczyk. 
Esta célula consistía en un total de 57 personas, con miembros que trabajaban en diversos sectores de la producción y guardias de dichos sectores, e incluía fábricas de papel en Mirków y en la prisión Mokotowskie. El trabajo de preparación duró alrededor de un año, principalmente en las secciones de la Universidad de la Calle 1 y 3 bis Narbutta, debido a la necesidad de ocultar la mayor parte del equipo de base, incluyendo litografía, que fue colocado en una casa en la calle Żulińskiego 3, en el tercer piso. Muchos alemanes vivían allí, cosa que convertía al domicilio en un lugar seguro dado que luego éstos no buscaron en sus propias narices. 
Las células de los miembros del “DPB 17” consiguieron los negativos de los billetes. Una vez lograda la adecuada preparación de la piedra litográfica, las copias fueron fieles reproducciones de los originales. Dicho proceso fue exitoso debido al trabajo de Mariano Dudkiewicz. La impresión se llevó a cabo en pequeña imprenta litográfica, llamada “hamburce”. 
Para la producción de billetes falsos se necesitaba, por supuesto, el papel con filigrana, marcas de agua, original. Este problema también fue resuelto mediante papel producido en las dos fábricas mencionadas, en las que existían miembros activos de la célula “DPB 17”. Los mismos, a pesar del control estricto de la producción, almacenamiento y distribución de papel, “conseguían” pliegos. El circuito se completaba gracias a que algunos de los que trasportaban el papel de la fábrica a la impresora, también miembros de la resistencia, se desviaban del trayecto oficial y dejaban el papel en distintos lugares. De allí era conducido por otros miembros del ejército clandestino a una imprenta secreta, cuyo “director” era Janina Sowinska (seudónimo N 1). 
Con el fin de preservar la apariencia de originalidad necesaria, la numeración de los billetes tenia que ser lo mas original posible; esto fue resuelto de la siguiente manera: los miembros del “DPB 17” robaron la combinación de la caja fuerte donde los alemanes guardaban los numeradores originales, y utilizaban la numeración original los sábados y domingos en su imprenta secreta. Numeración que antes de la mañana del lunes se encontraba siempre en su lugar. 
Este procedimiento se utilizó en los billetes de menor denominación. Los de 500 zloty se realizaron sólo en la calle Żulińskiego 3 y la impresión de Vladimir Cukrzyńskiego Marszałkowska la calle 71. 
La banda de los fajos de billetes falsos eran originales entregados directamente por personal que el “DPB 17” tenía en la casa impresora de las mismas. 
Luego, los miembros de la célula que trabajaban en las distintas sucursales del banco cambiaban billetes originales por los falsos, que de esta manera entraban en circulación por canales legales. 
Incluso se sustituían los billetes falsos por billetes deteriorados que iban a la destrucción. De esta manera, todo rastro de los billetes falsificados se perdió para siempre. 
Así la Organización no se expuso a la sociedad, y evitó represalias por parte de los ocupantes. 
La acción se prolongó hasta finales de 1942, cuando se dejó de falsificar. Esta decisión fue tomada por varias razones. 
En primer lugar, el hecho de que en Varsovia comenzó existir un creciente número de billetes falsos producidos por diferentes personas. Por lo tanto, los controles nazis se incrementaron. 
El gobierno clandestino no se podía permitir la detección de los lugares de falsificación ya que las mismas imprentas emitían cupones de alimentos y zapatos, vales para hierro, y los Kennkarten (salvoconductos alemanes), tarjetas de la Gestapo, etc., para las actividades de la Junta General. 
Por ello se decidió a finales de 1942 abandonar la producción de billetes y enviar todo lo necesario para la producción hacia al Reino Unido. 
Para imprimir billetes se mandaron negativos de 50, 100 y 500 zloty y las diferentes fases, así como muestras para realizar la filigrana en el papel realizadas en yeso, procedentes del tambor original. Para obtener dichos negativos, los miembros del “DBP 17” simularon un desperfecto por el cual había que retirar momentáneamente el cilindro para su reparación, y de esta manera obtuvieron el molde. También enviaron a Londres muestras de la pintura original. 
Todo arribó exitosamente a destino, como lo demuestra el hecho de que en mayo de 1943, comenzaron a llegar billetes realizados en Londres. Para 1944 se habían recibido de esta manera más de 15 millones de zloty de Inglaterra, mayoritariamente billetes de 500 y 100. Hasta finales de agosto de 1944 fueron puesto en circulación alrededor de 12 millones de zloty así obtenidos. Sin embargo, una auditoría realizada por especialistas alemanes de la Emisyjny Banco en Cracovia detectó una fuente de distribución de las falsificaciones. Los sospechosos fueron detenidos y comenzaron las investigaciones. 
Había una gran cantidad de material cuestionable. La alta calidad de los billetes hacía difícil distinguir los originales de los falsos. Solo se sabía que estos últimos comenzaban con 12 o 13; así, todos los billetes de 500 zloty que empezaban con esos números fueron retirados de la circulación por tomarlos como "ingleses". Algunos de ellos fueron sellados y distribuidos a sucursales bancarias de las administraciones públicas como ejemplos de productos falsificados; el resto fueron destruidos. Hoy en día esos billetes son raros. 
Tan alto fue el grado de profesionalismo y secreto del “DBP 17", que se estima su producción total en más de 18 millones de dólares.

Billete de 100 Zlotych de ocupación 1939

Billete de 500 Zlotych de ocupación 1940


Espero que el caso aquí descrito resulte interesante para los fans de los antiguos billetes. Es un recordatorio histórico de que la guerra se pelea en varios frentes.

Bibliografía:
Enciclopedia Salvat de la Segunda Guerra Mundial.