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6.3.26

Tintas OVI y el metamerismo geométrico

En el examen de papel moneda, debemos considerar que el color no es una constante, sino una variable que depende de la física. Uno de los conceptos más interesantes en relación a esto, es el metamerismo geométrico. A diferencia del metamerismo convencional, donde dos colores cambian según el tipo de fuente de luz que los ilumina (metamerismo infrarrojo), el geométrico ocurre cuando la apariencia de una tinta cambia exclusivamente según el ángulo de visión o de iluminación. Este fenómeno no es un error óptico, sino una propiedad física avanzada que se utiliza para diseñar los elementos de seguridad más complejos del mundo.

El ejemplo más emblemático de este fenómeno son las tintas ópticamente variables (entre ellas las de la marca OVI®). Estas tintas, presentes en casi todos los billetes del mundo (o al menos en los de alta denominación), contienen pigmentos de interferencia que actúan como minúsculas láminas. Cuando la luz incide sobre ellas, el color que percibimos se transforma (por ejemplo, de verde a cobre) dependiendo de cómo inclinemos el documento. Para un perito, el metamerismo geométrico es la herramienta principal para autenticar un billete, pero también su mayor desafío: si no se controla el ángulo de la cámara y de la luz, una tinta auténtica puede parecer estática y falsa (falso negativo), o una imitación burda puede generar brillos engañosos (falso positivo).

Control de tintas con cambio de color. Imagen extraida del glosario de Regula

En el contexto de la imagen anterior, esta capa (generalmente de Fluoruro de Magnesio, MgF2) es la que permite que la luz viaje a través de ella, rebote en la base de aluminio y regrese para interactuar con la luz reflejada en la superficie, creando así el metamerismo geométrico.

Para documentar este fenómeno con una fotografía, el control de la geometría es vital. El primer paso es garantizar el paralelismo absoluto mediante el uso de niveles en el estativo de reproducción. Si la cámara está mínimamente inclinada, el ángulo de visión variará a lo largo del documento, provocando que un lado de la imagen muestre un color y el otro uno distinto, lo que invalidaría cualquier análisis comparativo. Una vez establecido este "punto cero", el examen se divide en dos fases críticas de iluminación que aprovechan el metamerismo a nuestro favor.

En la primera fase, se utiliza una iluminación estándar a 45°. Al situar las lámparas laterales en este ángulo respecto al documento, eliminamos los reflejos directos (reflexión especular) que suelen "lavar" el color. Esto nos permite capturar el color "en reposo" de la tinta y observar con nitidez la morfología de la impresión y la saturación del pigmento. Es la fotografía base que muestra la apariencia normal del elemento de seguridad sin distracciones por brillo.


Sin embargo, para demostrar que estamos ante una tinta de seguridad real, debemos activar su cambio de fase mediante una iluminación rasante u oblicua. Utilizando una fuente de luz móvil a un ángulo muy cerrado (entre 5° y 15°), obligamos a la luz a viajar casi paralela a la superficie del papel. Es en este momento cuando el metamerismo geométrico revela el segundo color de la tinta OVI. Capturar esta transición es la única forma de probar fotográficamente que la tinta es verdaderamente variable y no una simple impresión metálica de baja calidad.


Al eliminar todas las variables externas y dejar solo la geometría como factor de cambio, demostramos de forma irrefutable que la variación de color es una propiedad intrínseca del documento. Así, el metamerismo geométrico deja de ser un obstáculo técnico para convertirse en la prueba definitiva de autenticidad.

Fuentes:
Sobre metametismo geométrico: https://www.neurtek.com/es/academia/articulos-tecnicos/apariencia-color-brillo/que-es-el-metamerismo-en-color-y-como-evitarlo-en-el-control-de-calidad
Sobre las tintas OVI: Glosario de billetes de Regula Forensics.
Sobre las imagenes del set fotográfica: producidas por Nano Banana.

Marca de agua con electrotipo

La técnica del electrotipo o electrotipia (o Electrotype, en inglés), a diferencia de la marca de agua tradicional que transporta con relieves suaves, esta busca un contraste radical y "quirúrgico" en la densidad de las fibras que conforman el soporte papel.
Para entenderla bien, primero hay que visualizar cómo funciona el molde cilíndrico: es un cilindro de malla de alambre que gira sumergido en una tina con agua y fibras de algodón. El agua se drena a través de la malla, dejando las fibras pegadas a la superficie para formar la hoja.
El proceso de electrotipia es, en esencia, una forma de "dibujar con el vacío" de fibras mientras el papel todavía es una pasta húmeda.

Cilindro molde


Izquierda: mala metálica con el diseño. Derecha: marca de agua con anteojos con electrotipia.

Proceso de producción con electrotipo
1. El "bloqueo" del drenaje
En una marca de agua multitonal, se usan relieves en la malla para que se deposite más o menos fibra de forma gradual.
En el electrotipo, se suelda una pieza metálica sólida (generalmente una letra o número de cobre o material similar) directamente sobre la superficie de la malla del cilindro. Esta pieza actúa como un tapón: en el lugar exacto donde está el metal, el agua no puede filtrarse en absoluto.

2. La formación del área clara
Como el agua no puede pasar a través de esa pieza metálica, las fibras de algodón no tienen succión que las atraiga a ese punto específico. El resultado es que, en esa zona, se deposita una capa de fibras extremadamente delgada o casi nula en comparación con el resto del papel.

3. El resultado: nitidez y contraste

Cuando miras el papel a contraluz, el área del electrotipo aparece mucho más clara y brillante que las marcas de agua convencionales. Sus características principales son:
  • Bordes definidos. A diferencia del efecto "nebuloso" de una marca de agua de retrato, el electrotipo tiene bordes muy nítidos (ideales para números de denominación).
  • Contraste extremo, es la parte más transparente del billete.
  • Al tacto y a simple vista, parece casi un grabado láser dentro del papel, pero es puramente estructural.
Por ejemplo, en los billetes de Euro se combina el retrato multitonal más el añadido de la denominación (20, en la imagen) en electrotipia para crear una marca de agua de alta seguridad.

Genralmente, como en el Euro, en la mayoría de los billetes el molde cilíndrico crea el retrato o imagen principal de la marca de agua (con sombras, luces y tonos grises). El electrotipo añade la denominación del billtes o las siglas del nombre del retratado justo al lado o encima del retrato, creando un punto de luz muy intenso que es muy difícil de imitar mediante impresión o aceites (técnicas comunes de los falsificadores para simular transparencia).


En la imagen anterior, de un billete venezolano del 2019 (20000 bolívares), puede observarse al trasluz la optimización de la sinergia en la seguridad documental: al control del hilo de seguridad se le añade el de la marca de agua multitonal y las siglas "BCV" en electrotipia.

Fuentes:
Bancos Centrales Europeo y de Venezuela.
Imagen de molde cilíndrico extraida de:
https://legionpaper.com/blog/2016/6/21/arches-pictograms.html
Imagen de marca de agua de Gandhi extraida de:
https://www.siebfabrik.de/en/industries/security-paper-and-banknote-industry/

5.3.26

Tintas ópticamente variables OVI®: versatilidad en formulación y uso

Autor: Pierre Degott

Abril del año 2000.

División de Tintas de Seguridad, SICPA S.A., Avenue de Florissant 41, 1008 Prilly, Suiza

 Enlace original: https://www.researchgate.net/publication/253663460_Optically_Variable_Inks_OVI_versatility_in_formulation_and_usage

RESUMEN

Las Tintas Ópticamente Variables (OVI®) son tintas de impresión que contienen filtros de interferencia multicapa de alta precisión como su pigmento constituyente. Estas muestran un cambio de color fuerte y único desde una posición de observación normal a una angular. Durante los últimos 10 años, la tecnología OVI® ha ganado una amplia aceptación como protección visible (overt) para numerosos documentos de valor, incluyendo billetes de banco y tarjetas de identidad.

Mientras tanto, se han producido mejoras continuas durante los últimos dos años en diversas áreas:
  • Versatilidad mejorada de OVI® para adaptarse a nuevas técnicas y equipos de impresión, especialmente en lo relacionado con las velocidades de impresión.
  • Implementación de nuevas formas de integrar OVI® en el diseño de documentos de seguridad, considerando, por ejemplo, la secuencia de impresión para mejorar la eficiencia de su efecto.
  • Gama ampliada de tonalidades OVI® mediante la combinación con otros pigmentos de efectos ópticos o con pigmentos más convencionales, con el fin de cubrir las diferentes necesidades del mercado y reducir los costes de materia prima.
  • Amalgama dentro de OVI de otras características de seguridad visibles y diversas características encubiertas (covert), partiendo desde la fluorescencia clásica hasta características más sofisticadas, permitiendo una lectura e identificación fiable por máquina.
Estos desarrollos elevan a OVI® a un nuevo nivel y aumentan su valor añadido a la seguridad del documento. Al mismo tiempo, la mejora de la productividad mediante nuevas tecnologías de tinta, el refinamiento en la selección y producción de pigmentos, así como la combinación de características visibles y encubiertas en una sola tinta, permiten un mayor control, o incluso una reducción, en el coste de implementación, convirtiendo a OVI® en una solución aún más rentable para la protección de documentos de valor contra la falsificación.

Palabras clave: OVI, OVP, tinta de seguridad, cambio de color, seguridad de documentos, billete de banco, lectura por máquina.

1. INTRODUCCIÓN

Las tintas ópticamente variables OVI son tintas de impresión basadas en pigmentos ópticamente variables OVP™, que son filtros de interferencia multicapa de alta precisión. Muestran dos colores distintos dependiendo del ángulo de visión. La mayoría de los pigmentos ópticamente variables utilizados para formular OVI tienen un diseño simétrico con una parte central hecha de aluminio (reflector), capas intermedias de fluoruro de magnesio (dieléctrico) y finas películas exteriores de cromo (absorbedor).

Los colores normal y rasante, así como el recorrido cromático de la película de tinta impresa, dependen principalmente de la estructura del pigmento ópticamente variable. La forma y posición de los picos de absorción están directamente relacionadas con el espesor de la capa dieléctrica. El ancho y la posición de los picos se describen indirectamente mediante el croma (saturación del color) y el tono (color) de la impresión. Para garantizar un croma alto, un tono definido y, en consecuencia, colores vivos y cambios de color abruptos, son necesarios procesos altamente sofisticados en la fabricación de los pigmentos. Estos incluyen la deposición al vacío meticulosamente monitoreada en equipos de recubrimiento por rodillo, así como la molienda y separación controlada de las partículas de pigmento. Además de la tecnología del pigmento, es obligatoria una composición finamente ajustada de las tintas de impresión.

Durante aproximadamente los últimos diez años, las OVI se han implementado con éxito en numerosos documentos de alta seguridad. El avance y el éxito duradero de OVI® pueden explicarse por los siguientes factores:
  • Un cambio de color único y fuerte, fácilmente reconocido por el público.
  • La distribución de OVP™ y OVI® está sujeta a una política estrictamente limitada.
  • Las impresiones con OVI® son altamente duraderas.
  • La impresión con OVI® representa la solución más rentable para proteger un documento contra la reproducción.
Sin embargo, se ha realizado un trabajo continuo para mejorar aún más el potencial de OVI® como característica antifalsificación. Los objetivos de las investigaciones fueron:
  • Adaptarse a nuevas técnicas de impresión, así como a nuevos sustratos.
  • Proporcionar nuevas formas de integrar OVI® en un diseño.
  • Diversificar OVI® mediante la mezcla de pigmentos.
  • Añadir características legibles por máquina.
Esta presentación resume algunos logros en estos campos.

2. TÉCNICAS DE IMPRESIÓN Y SUSTRATOS

2.1. Técnicas de impresión

Tradicionalmente, las tintas OVI® están disponibles para impresión en intaglio o en serigrafía.

La impresión intaglio se caracteriza por una operación de entintado no selectiva (la tinta se limpia de las áreas que no imprimen), seguida de una transferencia de tinta desde el grabado (de 50 a 150 micras de profundidad) al papel u otro sustrato bajo una presión considerable. El curado se asegura mediante secadores de aire caliente y/o reticulación oxidativa.

La alta viscosidad y el alto contenido de sólidos de las tintas de intaglio son, en cierto modo, contradictorios con una buena orientación de la OVI y, por lo tanto, con un cambio de color maximizado. No obstante, el trabajo continuo para comprender los fenómenos interfaciales entre el pigmento y las matrices de tinta ha permitido optimizar las formulaciones de OVI® para intaglio.

Un desafío particular fue asegurar que no se produjera una separación entre el pigmento y el aglutinante durante la división de la película de tinta, que ocurre cuando la tinta se transfiere de un rodillo a otro en la unidad de entintado.

Esto se logró mediante la comprensión y optimización del tipo de interacción entre la capa externa de cromo de un OVP™ y la matriz de intaglio. El análisis de las energías superficiales y el tratamiento químico superficial de la OVI proporcionaron información importante para ajustar las funcionalidades contenidas en el aglutinante. Un ajuste cuidadoso de las propiedades reológicas también resultó beneficioso.

Como resultado de este trabajo, fue posible imprimir OVI® en intaglio en prensas super Intaglio Orlof (Giori) a través del llamado carro de entintado Orlof, diseñado con un cilindro recolector intermedio.

Por otro lado, las tintas serigráficas formuladas para máquinas rotativas de alta velocidad y curado por irradiación UV necesitaban ser optimizadas en términos de orientación del pigmento. De hecho, las plaquetas de OVP bloqueadas en su orientación aleatoria en la película de tinta muestran numerosos ángulos discretos frente a la fuente de luz y la dirección de observación. Por lo tanto, los colores normal y rasante resultantes son relativamente bajos en croma. El recorrido cromático correspondiente también se acorta.

La combinación de secado físico y curado UV dio lugar al llamado sistema de "curado dual" (dual-cure), donde una disminución en el espesor de la película por evaporación del solvente conduce a una mejor orientación de las plaquetas antes del "congelamiento" de la tinta. En consecuencia, se obtiene un cambio óptico mucho mejor. Este sistema se utiliza ahora ampliamente para aplicaciones de serigrafía a altas velocidades de impresión.

Los sistemas de base acuosa representan otro desafío en la formulación de OVI®. Si no se protege, la capa reflectante es atacada rápidamente y la OVI® se degrada visiblemente. Para obtener formulaciones estables con dispersiones poliméricas acuosas, comúnmente utilizadas en tintas de huecograbado y serigrafía, es absolutamente necesario una elección cuidadosa de los compuestos tensioactivos.

2.2. Sustratos de impresión

Recientemente, han surgido sustratos poliméricos para la impresión de billetes u otros documentos de alta seguridad, y también existe una demanda continua de OVI® para tarjetas de crédito. Estas aplicaciones exigen formulaciones de tinta que muestren una muy buena adhesión sobre diversos sustratos (que van desde el cloruro de polivinilo y el policarbonato hasta el polipropileno con o sin recubrimiento).

Cuando se integran en estructuras multicapa laminadas, la cohesión de las capas de OVI® también se vuelve importante. La división indeseada de la película de tinta ocurre principalmente en las interfaces débiles entre el polímero y la OVI y, nuevamente, la vinculación del pigmento a la matriz mediante tratamiento químico o la introducción de compuestos tensioactivos ayudó a superar el problema. Por supuesto, la relación entre pigmento y aglutinante también es de suma importancia.

3. IMPLEMENTACIÓN DE OVI® EN EL DISEÑO DE DOCUMENTOS

Principalmente, las OVI® para serigrafía y intaglio funcionan en prensa tan bien como las tintas estándar de estos procesos. Esto abre numerosas posibilidades para implementar OVI® en documentos de seguridad. Sin embargo, algunas posibilidades son bastante nuevas y están disponibles ahora gracias al progreso en la formulación de tintas.

Las características de OVI® comprenden:

  • Motivo de intaglio independiente donde el relieve y las características de diseño de línea del proceso intaglio añaden seguridad extra. Este motivo puede imprimirse sobre fondo blanco o coloreado.
Tinta ópticamente variable (OVI). 500 euros (2002) :
a – vista en ángulo recto; b – vista en ángulo agudo (Regula)

  • La elección del fondo es de vital importancia para aprovechar al máximo el cambio de color, especialmente si la OVI® muestra cierto grado de transparencia.
  • Motivo de intaglio o serigrafía dividido en dos áreas: una que lleva OVI® y la otra una tinta que muestra el mismo color en el ángulo normal o en el rasante.
  • Motivo de intaglio o serigrafía dividido en dos áreas que llevan dos OVI® diferentes que tengan o no colores similares de frente o rasantes.
  • OVI® en intaglio sobre una tinta de serigrafía (OVI u otras). Esto es posible en casi todos los casos, porque las tintas de intaglio se adhieren tanto a las tintas de serigrafía de base solvente como a las de curado dual.
  • OVI® en intaglio o serigrafía sobreimpresa o yuxtapuesta con otra tinta de efecto óptico, como una iridiscente o metálica, que tenga una reflexión de color elegida para ser complementaria a la de la OVI.
  • OVI® en serigrafía con relieve en seco mediante tipografía de alta presión o, mejor aún, mediante el proceso de intaglio para dar una especie de patrón de difracción o imagen latente junto con un fuerte cambio de color.
Tinta ópticamente variable con relieve ciego desde diferentes ángulos de visión. 1000 meticales mozambiqueños (2006) : a – sin inclinación; b, c – inclinada (diferentes ángulos). El resultado es un efecto de cambio de color al inclinarse, que se ve reforzado por una imagen latente producida por el relieve que no es visible sin inclinación (Regula)

Naturalmente, estas posibilidades pueden combinarse, y la imaginación y habilidades del diseñador pueden multiplicar el efecto de la OVI®. También está claro que el progreso en la formulación de tintas y la tecnología de impresión abrirán nuevos caminos.

4. GAMA AMPLIADA DE OVI®

Las OVI® se utilizan exclusivamente en documentos de alta seguridad. Contienen pigmentos ópticamente variables exclusivos, que muestran el cambio más distintivo y altamente reproducible posible. Se diferencian de los pigmentos que no son de seguridad por su posición en el espacio de color, su alta cromaticidad y un recorrido cromático más largo (más pronunciado). Obviamente, difieren aún más de los pigmentos obtenidos mediante procesos de fabricación distintos a la deposición al vacío (por ejemplo, mica recubierta, cristales líquidos).

Sin embargo, todavía se pueden explorar algunas posibilidades, especialmente en las áreas de amarillo/oro o azul, y se están investigando pigmentos ópticamente variables adicionales para aplicaciones de alta seguridad.

Además del diseño de nuevos OVP™, la formulación de tintas ofrece una multitud de posibilidades al mezclar OVP™ con otros pigmentos. El resultado es interesante tanto en términos de ampliar la gama de efectos como en términos de reducir el coste de la materia prima (siempre que no se comprometa la singularidad de la OVI®).

A continuación se presentan algunos ejemplos de lo que se puede hacer, con sus limitaciones y ventajas:

Mezclado con:

Ventaja

Inconveniente

Pigmentos metálicos

Aumentan el brillo metálico.

Pérdida fuerte y rápida del cambio de color.

Pigmentos o tintes tradicionales

Amplían la gama de matices de OVI®; mejoran el poder cubriente.

Reducción del cambio de color; dificultan la distinción de la exclusividad de OVI®.

Pigmentos iridiscentes

 

Añaden cierta reflexión especular que puede resultar atractiva.

Reducen el cambio de color; no mejoran el cubrimiento.

Otros pigmentos de cambio de color

Bajo ciertas condiciones pueden mezclarse con OVP™ y permitir reducir su concentración con solo una ligera disminución del cambio óptico (cuando el recorrido de color ocurre en la misma región cromática).

Reducción del cambio de color.


Las versiones diluidas o mezcladas de OVI®, aunque tienen un menor coste de materia prima, requieren un cuidado especial en su aplicación para mantener un cambio de color perceptible, como la selección de un fondo adecuado o asegurar una deposición de tinta suficiente.

5. COMBINACIÓN CON OTRAS CARACTERÍSTICAS DE SEGURIDAD - LECTURA POR MÁQUINA

Por sí solas, las OVI® proporcionan numerosas vías para la lectura por máquina. Las características ópticas únicas dependientes del ángulo (en el espectro visible) pueden comprobarse con sistemas adecuados que van desde visores simples hasta microespectrofotómetros. El detector puede construirse para captar la reflectancia en ángulos predeterminados y vincularse a dispositivos de análisis de datos. Asimismo, los perfiles de absorción "tipo onda" en la región visible e infrarroja (a un ángulo fijo) permiten una autenticación fácil con dispositivos optoelectrónicos sencillos. Al aumentar el número de canales de medición, aumenta la importancia del análisis. La complejidad y la resolución pueden seleccionarse según el nivel de fiabilidad y confianza necesarios para un control determinado y según las restricciones presupuestarias (unidades de clasificación centralizadas o descentralizadas).

Además de las características intrínsecas de lectura por máquina de OVI®, se pueden amalgamar otras características de seguridad con la OVI®. Se debe tener cuidado de que los principios de detección de la OVI® y las características de seguridad añadidas sean compatibles. Es posible realizar un gran número de combinaciones con otros pigmentos de seguridad, tales como:
  • Pigmentos fluorescentes.
  • Pigmentos fosforescentes.
  • Componentes de conversión ascendente (upconverting) y otros componentes activos en IR.
  • Pigmentos electroluminiscentes.

Esto es posible siempre que se respeten ciertas reglas de formulación. Las reglas principales son:
  • Impacto limitado de partículas "extrañas" en la orientación del OVP™ y, en consecuencia, en el cambio óptico.
  • Solapamiento limitado de los picos de absorción de OVI® con los picos de emisión o excitación de los fluoróforos.
  • Equilibrio general de los ingredientes de la tinta para evitar problemas de aplicación como características de transferencia deficientes, dificultades de humectación, problemas de durabilidad, deterioro de la placa de impresión....
Debido al alto valor de OVI® para la seguridad de los documentos, también puede ser útil marcar las tintas de manera completamente encubierta para recuperar sin ambigüedades el origen del producto impreso.

6. CONCLUSIÓN

Estos desarrollos recientes en la formulación de OVI®, así como las nuevas posibilidades para integrar OVI en el diseño de documentos, amplían el alcance de aplicación en el campo de la titulización y autenticación de documentos de alta seguridad. Ninguna otra característica visible permite combinar un mensaje tan significativo y simple —la variación de color con el ángulo— con la tecnología subyacente altamente sofisticada. El OVP™ es imposible de reproducir a menos que se realicen inversiones ingentes. Las OVI® han ganado recientemente una nueva dimensión a través de la lectura por máquina.

7. AGRADECIMIENTOS

El autor desea agradecer al Dr. Thomas Tiller por su asistencia en la preparación de este manuscrito y por sus valiosas sugerencias.












Una carrera en la creación de papel tradicional con marca de agua en claroscuro

por Massimo Leotardi, Maestro Grabador de Marcas de Agua



Actualmente vivo con mi esposa e hija inglesas en Warrington, Cheshire, donde trabajo como artista ecológico y contemporáneo profesional. Sin embargo, nací y crecí en Fabriano, en el centro de Italia, conocida como la «citta' della carta» (Ciudad del Papel), donde se fabrica papel desde el siglo XIII. Como todos sabemos, el papel se inventó en China, pero para 1260 ya había llegado al oeste, a través de Oriente Medio, hasta el puerto de Ancona, en la costa adriática italiana, y desde allí, 70 kilómetros tierra adentro, hasta mi ciudad natal, Fabriano, donde artesanos locales perfeccionaron el arte de fabricar papel de alta calidad a escala industrial. Los artistas del Renacimiento italiano consideraban el papel de Fabriano uno de los mejores del mercado y lo elegían para sus dibujos.

La marca de agua es la innovación que dio fama a Fabriano. La inserción de marcas de agua en el papel comenzó en el siglo XIII con rudimentarios diseños de filigrana que, según se cree, se utilizaban para identificar el trabajo de los papeleros, a quienes se les pagaba a destajo. Posteriormente, se convirtieron en indicadores del tamaño y el tipo de papel, actuando como las primeras marcas registradas. Con el tiempo, se desarrollaron sofisticadas marcas de agua de claroscuro (luz y sombra), que se convirtieron en una forma de arte por derecho propio, creando la ilusión de volumen tridimensional sobre la superficie plana del papel, ideal para el papel de seguridad.

Mi carrera en el grabado de filigrana comenzó en 1976 cuando me convertí en aprendiz del maestro grabador Luigi Filomena, quien había trabajado durante muchos años para Cartiere Miliani, la fábrica de papel más antigua y prestigiosa de Fabriano que aún se conserva, fundada en 1782. Los oficios de fabricación de papel, como el grabado o la fabricación de moldes, solían transmitirse de padre a hijo en Fabriano, pero el Sr. Filomena tenía tres hijas, ninguna de las cuales quería aprender la profesión de su padre.

Como el Sr. Filomena estaba deseoso de transmitir sus habilidades a la siguiente generación, estaba encantado de enseñarme, ya que tenía aptitud para el dibujo y estaba entusiasmado y ansioso por aprender. Trabajé para Cartiere Miliani en Fabriano en el departamento de fabricación de moldes durante 5 años antes de mudarme al Reino Unido en 1990 para unirme a Portals Limited (que ahora forma parte de De La Rue) como grabador de marca de agua en Overton Mill en Hampshire. En ese momento, Portals era el líder mundial en la producción de papel para billetes con marca de agua, produciendo billetes para más de 135 países. El diseño y grabado de marca de agua es un trabajo realmente fascinante y desafiante. Cuando me uní a Portals, la empresa aún producía papel con marca de agua de la manera tradicional, pero a mediados de los noventa, Portals inició la introducción de una imagen creada digitalmente en el proceso de marca de agua, lo que hizo que el proceso fuera más rápido y mucho más flexible. Desde mi jubilación hace cinco años y nuestra mudanza a Warrington, la ciudad natal de mi esposa, he dedicado mi atención al ecoarte y al arte contemporáneo, y nunca pensé que volvería a dedicarme al grabado en cera. Sin embargo, hace unos nueve meses, viejos amigos y antiguos compañeros de Cartiere Miliani me contactaron para ver si me interesaba trabajar con ellos en Carifac'arte, una fundación benéfica con sede en Fabriano. El objetivo de Carifac'arte es salvaguardar el legado artesanal de la fabricación tradicional de papel en Fabriano y transmitirlo a las generaciones futuras, a la vez que seguimos produciendo papel artesanal de alta calidad con marca de agua. Me encantó ofrecer mis servicios como maestro grabador en cera y como profesor para transmitir mis habilidades, como lo había hecho el Sr. Filomena conmigo.

Más recientemente he tenido el honor de ser llamado por el Museo de la Fábrica de Papel de Basilea, en Suiza, para colaborar con ellos en cursos para aprendices de grabadores.

El proceso tradicional de creación de una marca de agua en claroscuro es complejo y minucioso, y se divide en tres trabajos principales: en primer lugar, el del grabador de cera, en segundo lugar el del moldeador y, por último, el trabajo del fabricante de papel.

Grabado en cera

La obra del cliente para el grabado en cera puede ser una fotografía o una pintura. Generalmente, debe redibujarse, ya que el grabador debe tener en cuenta la naturaleza tridimensional del grabado; por eso, la mejor obra no siempre crea la mejor marca de agua: lo que a veces es aceptable a simple vista en una imagen 2D no funciona en la fabricación de papel. El grabador también debe asegurarse de que su obra se cree de tal manera que la malla metálica no se rompa al realizar el grabado. Por lo tanto, se trata más de una interpretación de la obra que de una réplica exacta. A continuación, se traza el boceto y el trazado se transfiere a una fina placa de cera coloreada semitranslúcida, comenzando así el lento proceso de grabado para realzar la imagen. El grabado en cera es básicamente lo opuesto a crear un dibujo en claroscuro: en lugar de añadir oscuridad como se haría en un dibujo, se crea la luz raspando lenta y suavemente la cera con herramientas de tallado de precisión.

Fabricación de moldes

Una vez finalizado el grabado, se somete a galvanoplastia. Primero, el fabricante de moldes recubre la cera con grafito (un buen conductor de electricidad), procurando no dañar los detalles finos del grabado. Luego, se conecta un alambre a la cera para permitir el paso de la corriente eléctrica. A continuación, se sumerge en un baño de solución de sulfato de cobre con un lingote de cobre y comienza el proceso de galvanoplastia, con la acumulación gradual de depósitos de cobre sobre la superficie de la cera recubierta de grafito.

Una vez alcanzado el espesor suficiente de la placa de cobre, se retira del baño. Esta placa de cobre será la matriz. Se aplica una fina capa de cera líquida sobre ella para aislar la superficie de la matriz del siguiente recubrimiento de cobre. Posteriormente, se recubre con grafito y se repite el proceso de galvanoplastia. Esta segunda placa tendrá el espesor real de la malla metálica utilizada en la fabricación de papel, que se prensará entre la matriz y la matriz. Se fabrica una tercera y última placa de cobre, que se convierte en la matriz, repitiendo el proceso de galvanoplastia sobre la segunda placa. La segunda placa intermedia se desecha.

Se vierte plomo fundido sobre la parte posterior del molde y la matriz para darles soporte y hacerlos menos frágiles. Sin embargo, el calor del plomo deforma el molde y la matriz de cobre, por lo que se aplanan con una prensa. Una vez que el molde y la matriz han recuperado su forma, comienza el proceso de estampado.

El repujado consiste en colocar una malla de alambre de bronce fosforoso entre el troquel y la matriz, que posteriormente se prensa. Si la malla se rompe, se retocan los detalles del grabado capturados en el troquel y la matriz con herramientas muy finas para ensancharlos ligeramente y dar a la malla un poco más de espacio. A continuación, se repite el proceso de repujado hasta que no haya roturas en la malla.

Una vez que el moldeador está satisfecho, el relieve final se fija a un marco de madera llamado barbada, con una segunda malla metálica posterior repujada colocada detrás para reforzarlo. A continuación, se añade una tercera malla metálica posterior a la barbada, con la forma de la imagen de la marca de agua recortada. Esto garantiza que las láminas de la barbada no dañen ni deformen la marca de agua al crear el papel. El refuerzo es importante para mantener la nitidez de las luces y las sombras. La profundidad de la barbada determina el gramaje del papel.

Fabricación de papel

Una vez completado el molde, el proceso final lo lleva a cabo el Maestro Papelero quien es responsable de crear la mezcla correcta para el papel: longitud de la fibra de algodón, color y cualquier otro aditivo.

En el caso del papel hecho a mano, el papelero sumerge la desbarbadora y el molde en la mezcla de papel en una cuba. Luego, extrae el molde de la cuba (en este punto, la formación del molde consiste en un 95 % de agua) y lo mueve lateral y transversalmente para filtrar el agua a través de la malla, dejando las fibras depositadas en el molde. El papel terminado será oscuro donde el molde se encuentra en una depresión y claro donde sobresale. Algo a lo que el papelero le cuesta acostumbrarse es el hecho de que siempre trabaja con una imagen especular de la marca de agua final; solo al voltear el papel al final se puede ver la imagen con la misma forma que la obra de arte.

El papel se desmolda y se prensa sobre un fieltro en forma de media luna para que el molde lo desprenda fácilmente. La pila de papel y fieltro se prensa para reducir el contenido de agua. Cada hoja se cuelga al aire para que se seque. Después, se puede aplicar una capa de cola animal para preservar el papel.

El largo y complejo proceso de creación de papel con marca de agua en claroscuro solo es posible cuando las tres artesanías tradicionales se unen en sinergia.

Fuente: https://www.papierhistoriker.ch/allgemein/a-career-in-the-creation-of-traditional-chiaroscuro-watermarked-paper/

A 80 años de la mayor falsificación de billetes de la historia: Operación Bernhard

por Martin Fürbach


Figura 1: Parte del billete con la marca de agua “Bank of England” y un código que indica la fecha de producción

Este artículo (que será seguido por un segundo en el próximo número) aborda la falsificación de moneda británica por parte de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. En este número se presenta el contexto histórico, mientras que la segunda parte (SPH n.º 101) abordará muchos de los aspectos interesantes del análisis de las falsificaciones, con especial énfasis en el análisis del papel y, en particular, de sus marcas de agua.
La falsificación de monedas y billetes ha existido desde sus inicios. Salvo en casos de claro lucro económico, encontramos pocos ejemplos en la historia donde la motivación principal fuera diferente: la destrucción de una economía extranjera (Cooley). En los primeros días de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno nazi de Alemania decidió empezar a falsificar libras esterlinas (Malkin).
La idea inicial era simple: destruir la economía de Inglaterra mediante la hiperinflación, inundándola con grandes cantidades de billetes falsos lanzados desde aviones. Esto requirió la producción de falsificaciones de muy buena calidad y se llevó a cabo en el transcurso de dos operaciones, ahora conocidas como Operación Andreas y Operación Bernhard. Cabe mencionar que tanto Inglaterra como Estados Unidos consideraron la falsificación del marco alemán durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, este plan fue rechazado (Malkin). En la década de 1930, muchos países de todo el mundo imprimieron billetes utilizando múltiples técnicas de impresión y diseños de color, incluyendo diversas medidas de seguridad para dificultar la falsificación. Este no fue del todo el caso de Inglaterra, donde el Banco de Inglaterra emitió dos tipos de billetes: los billetes modernos "de color" y los "billetes blancos", cuyos diseños (y seguridad) apenas habían cambiado desde el siglo XIX. Las libras blancas se imprimían mediante una técnica de impresión tipográfica con tinta negra sobre papel hecho a mano con marca de agua (Fig. 1, Fig. 6, Fig. 7). Los billetes se imprimieron en la imprenta del Banco de Inglaterra y el papel fue producido por Portals (actualmente, Portals forma parte de De La Rue, una de las mayores imprentas privadas de billetes y productoras de papel de seguridad). La tinta se encargó a Alemania, conocida por su producción de tintas de impresión negras de alta calidad.

Operación Andreas
Para la producción de la moneda falsa, Alfred Naujocks, comandante de la sección técnica del servicio de seguridad (también conocido como «el hombre que inició la guerra» por su participación en el incidente de Gleiwitz, una operación de bandera falsa perpetrada por las fuerzas nazis contra una emisora ​​de radio alemana, utilizada como pretexto para invadir Polonia), utilizó instalaciones en Delbrückstrasse, Berlín. La falsificación contó con un presupuesto de aproximadamente 2 millones de marcos alemanes, equivalentes a 10 millones de francos suizos actuales (Malkin). El primer problema al que se enfrentaron los falsificadores fue la producción de papel para los billetes. Según los materiales de archivo, esta fue la tarea más difícil y la que les exigió la mayor parte de su tiempo. Se realizó un análisis del papel utilizado en las libras esterlinas auténticas en universidades químicas alemanas, que incluyó múltiples pruebas físicas, ópticas y químicas (Burger). Una fábrica de papel en Spechthausen (Fig. 2), en Eberswalde, producía la mayor parte del papel, mientras que Hahnemühle, en Dassel (Fig. 3), producía una pequeña cantidad. Debido a la cantidad de falsificaciones requeridas, se utilizó papel fabricado a máquina para acelerar el proceso (Malkin). No está claro cómo descubrieron los alemanes que el papel genuino utilizado por los británicos se fabricaba con materias primas producidas en Turquía, pero esto les permitió adquirirlo de la misma fuente. Muchos autores afirman que los espías alemanes descubrieron que Portals utilizaba trapos o sacas de correo recicladas en la producción de papel, en lugar de materiales nuevos. Para imitar estas propiedades, los alemanes utilizaron trapos que se habían usado en fábricas para limpiar la maquinaria y los transformaron en la producción de papel (Burger). Malkin duda de esta afirmación, ya que no existen pruebas documentales que respalden esta teoría (Malkin). El grabado de las placas de cobre para la impresión tipográfica y la reproducción galvánica llevó más de medio año, en particular la réplica de la Enciclopedia Británica (Fig. 6 – parte superior izquierda de la nota). Con la ayuda del matemático y criptógrafo Langer, se descifró el sistema de numeración de los billetes auténticos. Sin embargo, a pesar de los avances, la falsificación dirigida por Naujocks no se consideró un éxito. Además, Naujocks fue castigado por su participación en el espionaje a Heydrich y la Operación Andreas fue clausurada tras haber impreso unos 200.000 billetes de diez libras (Malkin).

Operación Bernhard
Alrededor de julio de 1942, la responsabilidad de la falsificación de libras esterlinas fue transferida a Bernhard Krüger, oficial de las SS de la sección técnica VIF4. Provenía de la industria textil y trabajó para las SS en diversos proyectos relacionados con la falsificación. Dejó de usar papel de Spechthausen y continuó utilizando únicamente papel de Hahnemühle. La composición más probable del papel que utilizó fue 90 % algodón y 10 % lino (Byatt), mientras que algunos investigadores afirman que solo se utilizó algodón (Burger) y que también se utilizó ramio (Malkin, Bartsch).

Figura 2: Fábrica de papel Spechthausen (Foto: archivo Burger)
Figura 3: Fábrica de papel Hahnemühle (Foto: archivo Burger)


La evidencia documental respalda la opinión de que el papel para libras esterlinas en Hahnemühle se producía a máquina (Malkin, Byatt), mientras que otras fuentes, como el informe técnico del difunto director de Hahnemühle, el Sr. Bartsch (en Burger), indican una producción artesanal. No obstante, el papel utilizado se desarrolló durante 1942, tenía un gramaje de 40 g/m² y cada hoja podía utilizarse para la impresión de ocho billetes falsos. Se prensaron 110 hojas de papel y se almacenaron en pilas de 500. El papel se dejó envejecer durante algunas semanas y luego se clasificó según su calidad. Se produjeron alrededor de 1.461.000 hojas entre 1943 y 1945. La compleja marca de agua de una falsificación puede verse con luz transmitida en las figuras 1 y 7. Bajo el valor nominal, en el centro, hay un código compuesto por una letra y cuatro números. Aunque no se conoce el significado de la letra, los cuatro números contienen información sobre la fecha: los dos primeros números indican la semana de producción y el tercero y cuarto indican el año.
En julio de 1942, Krüger comenzó a buscar falsificadores para contratarlos y recorrió los campos de concentración en busca de prisioneros con conocimientos de impresión y fotografía, así como de aquellos con habilidades manuales. Quienes cumplían sus criterios eran trasladados a Sachsenhausen. Este proyecto se mantuvo en completo secreto y dos edificios (los bloques 18 y 19) se mantuvieron bajo máxima seguridad, donde el equipo de prisioneros falsificadores creció de unas pocas docenas iniciales a un total de 144. Estos prisioneros falsificadores se mantenían separados de los demás prisioneros, e incluso el director del campo de Sachsenhausen desconocía lo que ocurría en esos dos edificios. Los falsificadores recibían un mejor trato que los demás prisioneros en cuanto a comida y tiempo libre, ya que podían escuchar la radio y, posteriormente, se les ofreció una mesa de ping-pong como regalo para recompensarlos por su éxito en la falsificación de billetes británicos. Figura 3. Fábrica de papel Hahnemühle (Foto: archivo Burger) La preparación de las planchas fue realizada por los empleados de la sección técnica y tuvo lugar en el Castillo Friedenthal, cerca de Sachsenhausen. No está claro el alcance de la participación de los prisioneros en la etapa de preparación, por ejemplo, la corrección de la plancha. La principal tarea de los prisioneros era la impresión. Este proceso implicaba separar una hoja de papel original (tal como se producía en la fábrica de papel) en dos partes y en esas hojas (que contendrían cuatro billetes) la impresión se realizó en dos pasos: impresión de la parte principal del billete seguida de la numeración. El papel se rasgaba a mano con una regla para imitar la apariencia de los bordes de los billetes genuinos. Para imitar la apariencia de los billetes usados, las falsificaciones se doblaban, envolvían y modificaban mediante plegado o rasgado. Algunos billetes también se perforaban, sin embargo, se desconoce la justificación de esto. Algunas fuentes afirman que esto se hizo para imitar la perforación de los billetes auténticos (en aquella época, en Inglaterra, debido a su gran tamaño, a veces se doblaban y se sujetaban con imperdibles, de ahí los agujeros) (Burger), mientras que otras fuentes afirman que se hizo para ocultar defectos de impresión. Burger afirma posteriormente que la mayoría de los billetes fueron perforados a través de una parte de la Enciclopedia Británica para marcarlos como falsos, con la esperanza de que esta información pudiera transmitirse y utilizarse para su identificación (Burger).

Figura 4: Campo de concentración de Sachsenhausen

Las falsificaciones se clasificaban según su calidad, lo cual era la tarea más difícil, ya que consistía en una cuidadosa inspección visual de los detalles de impresión y las marcas de agua, tanto bajo luz reflejada como transmitida. Diversas fuentes mencionan cuatro o cinco clases de billetes (McNally, Malkin, Burger). Los de mejor calidad se utilizaban para pagos a espías y para material militar, mientras que los de menor calidad se reservaban para posteriores inundaciones inflacionarias, cuando se lanzaban desde aviones, y los de menor categoría se reciclaban en Hahnemühle.
En todos los aspectos de una operación de falsificación, el punto más débil no reside en la fabricación de los materiales, sino en su distribución. No es fácil hacer circular millones de billetes falsos sin llamar la atención. La vigilancia de los delincuentes que los ponen en circulación suele resultar (tarde o temprano) en la localización de la producción. Sin embargo, este no fue el caso de la Operación Bernhard. Mientras que los billetes se imprimían en Sachsenhausen, Friedrich Schwend realizaba la distribución desde un lugar a 1000 km de distancia, en el castillo de Labers, Merano, Italia (Fig. 5). Desde allí, se enviaban billetes falsos a todo el mundo. La red de distribución incluía gerentes de hotel, empleados de banca y empresarios (Malkin, Elam). Muchos de los billetes entraron en circulación en Suiza y, tras ser advertidos a finales de 1942, los bancos suizos dejaron de aceptar libras en mayo de 1944. Tras la guerra, se encontraron billetes falsos por toda Europa y también en Sudamérica. Durante varias transacciones las falsificaciones fueron "blanqueadas" (y su valor fue deflactado) mediante transacciones posteriores, que involucraron la adquisición de oro, liras italianas y otras monedas y materias primas (Elam).

Figura 5: Castillo de Labers, Merano, Italia (Foto: archivo Burger)

Las falsificaciones no solo se utilizaron para múltiples adquisiciones anónimas de secretos y material militar, sino que también se emplearon en al menos dos importantes transacciones internacionales. La primera fue la compra de secretos británicos a Elyesa Bazna, ayuda de cámara del embajador británico en Ankara (el llamado Agente Cicerón). Gracias a él, Alemania recibió fotografías de docenas de documentos ultrasecretos por los que pagó alrededor de 300.000 libras esterlinas en billetes falsos. La historia del Agente Bazna/Cicerón se convirtió en tema de libros y películas (Wires). El segundo uso notable de la moneda falsa fue el rescate de Mussolini del Gran Sasso, ya que se utilizaron libras esterlinas falsas para pagar a informantes y otros gastos relacionados con su rescate (Burke, Malkin).
A medida que la gran cantidad de billetes producidos con valores nominales altos comenzó a despertar sospechas, los principales esfuerzos del proyecto de falsificación se centraron en la producción de valores nominales más bajos, en particular los billetes de 5 libras esterlinas, que finalmente representaron la mitad de la producción total. Posteriormente, Alemania se dio cuenta de que existían demasiadas falsificaciones de billetes británicos e, incluso mediante el uso de una red extensa y sofisticada, se había vuelto cada vez más difícil poner en circulación la totalidad de los billetes. Al mismo tiempo, Turquía había dejado de suministrar materiales de trapo a Alemania para su producción de papel, y los materiales de reemplazo eran de inferior calidad y no podían producir papel de la misma alta calidad. Esto condujo a la falsificación del dólar estadounidense, con la ayuda de Sally Smolianoff, la única persona del equipo que era falsificadora profesional de billetes tanto antes como después de la guerra (Bloom). Debido a las dificultades y al largo proceso de preparación de las placas de huecograbado utilizadas en la producción de dólares auténticos, se decidió imitar el proceso mediante fototipia (McNally). Sin embargo, la producción de dólares se retrasó, lo que resultó en la producción de solo unos pocos cientos de billetes. La falsificación en Sachsenhausen no se limitaba a los billetes, sino que incluía la elaboración de documentos falsos de todo tipo, desde membretes de la Cruz Roja hasta pasaportes, certificados de nacimiento, sellos, etc.
A medida que las fuerzas estadounidenses y rusas avanzaban, se decidió trasladar el taller de impresión a otra ubicación: Redl-Zipf, en Austria, un complejo militar subterráneo con decenas de kilómetros de túneles utilizados para la construcción de cohetes V-2. En los últimos días de la guerra, se decidió trasladar de nuevo a los prisioneros al campo de concentración de Ebensee. A pesar del plan original de asesinar a los prisioneros, el caos de los últimos días de la guerra, sumado al complicado y parcial transporte de los prisioneros, permitió que estos sobrevivieran. Las falsificaciones de menor calidad fueron quemadas, mientras que los billetes falsos de mejor calidad fueron arrojados a los ríos locales en torno a la estación de pruebas navales nazi, ubicada en la región de Toplitzsee. Millones de libras esterlinas falsas fueron arrojadas al lago Toplitzsee en cajas de madera.

Figura 6: Billete británico de 5 libras con luz reflejada en tamaño original.

Figura 7: Billete británico de 5 libras esterlinas en luz transmitida en tamaño original

La cantidad total de la producción de billetes británicos falsos está bien documentada y según varias fuentes el número total de todas las denominaciones (£ 5, £ 10, £ 20, £ 50) en todas las categorías de calidad fue de 8.965.085 piezas que valoraron £ 132.610.945. Durante el período de producción, 671.622 billetes con un valor total de £ 10.368.445 fueron enviados a la Oficina Central de Seguridad del Reich en Berlín. Lo que no está claro es cuántos de los billetes terminados realmente entraron en circulación. Varias fuentes indican que valores en millones fueron quemados al final de la guerra, y billetes en valor de aproximadamente £ 21.000.000 fueron encontrados en los primeros días después de la guerra (CIA). Muchas fuentes 7 estiman erróneamente que el número de billetes falsos en circulación constituyó el 40 por ciento (por ejemplo, Burger, la película Die Fälscher). Por el contrario, la estimación mencionada anteriormente, procedente de Sachsenhausen, parece ser baja, ya que, por ejemplo, se encontraron billetes por valor de 5 millones de libras en el órgano de la iglesia de San Valentino en Merano. Es posible que este no sea un caso aislado y que existieran (o quizás aún existan) otros escondites en otros lugares.

Investigación después de la guerra
El alcance de la falsificación alemana no solo preocupaba al Banco de Inglaterra, que se unió a Scotland Yard para iniciar una investigación exhaustiva y elaboró ​​el informe Reeves (Byatt). La tentativa de falsificación del dólar estadounidense también condujo a una investigación por parte del capitán McNally, del Servicio Secreto de los Estados Unidos (McNally). Apenas unos días después del final de la guerra, Burger visitó el Banco Nacional en Praga y le informó de su participación en la falsificación (Burger), lo que dio lugar a una investigación de la policía checa sobre el posible uso de las falsificaciones y la posibilidad de que algunos de los prisioneros liberados de Sachsenhausen hubieran continuado con la falsificación tras su liberación (Sem). El oficial de policía suizo André Amstein redactó otro informe muy extenso (Bloom, Burke); sin embargo, no se ha encontrado ningún informe relacionado con Amstein en los archivos.
La revista Die Stern obtuvo permiso para bucear en el lago Toplitzsee en 1959 y se recuperó una gran cantidad de billetes (Löhde). A esto le siguieron múltiples búsquedas independientes e ilegales, y culminó con la limpieza del lago por parte de las autoridades austriacas en 1963. Toplitzsee sigue atrayendo a buceadores, no solo por los billetes y los rumores sobre la presencia de oro en el lago, sino también por su biología única, ya que está compuesto de agua salada, sulfuro de hidrógeno y ausencia de oxígeno, lo que lo convierte en una zona de interés para los biólogos (CBS, Fricke).
A pesar de la publicación de numerosos libros y artículos, aún carecemos de una comprensión completa del proyecto de falsificación que tuvo lugar en Alemania. Esto se explica en parte por lo siguiente:La falsificación de billetes es, en general, una práctica muy secreta. Ninguna persona involucrada en las instituciones implicadas tiene interés en compartir su información privilegiada, ya que temen que pueda ser útil para futuros falsificadores. Es improbable que existan conspiraciones para explicar la información faltante; simplemente, ningún país divulgaría más información al respecto que Inglaterra. Sin embargo, resulta sospechoso que varios de los principales informes elaborados después de la guerra no hayan dejado rastro: la Interpol no posee el llamado informe Amstein y el Banco de Inglaterra afirma que el informe Reeves no se encuentra en sus archivos (Byatt).
La falta de información no significa que la información clasificada o secreta necesaria se encuentre oculta en los archivos; es muy probable que gran parte de la documentación y los materiales se hayan perdido o destruido con el tiempo. Burger describe la quema de billetes falsos a principios de mayo de 1945 y es probable que se cometieran actos de destrucción similares en otros lugares durante los últimos y agitados días de la guerra. Es posible que otros objetos permanezcan sin descubrir en el fondo de los lagos de la región de Toplitzsee.
La información y los materiales podrían haber sido confiscados por las fuerzas armadas estadounidenses o soviéticas y permanecer archivados como información clasificada, o quizás aún no hayan sido descubiertos por los investigadores porque se conservan lejos de sus lugares de producción. Este fue el caso de la información técnica y las docenas de fotografías relacionadas con la producción de marcas de agua y planchas de impresión que permanecieron clasificadas en los archivos del FBI hasta el año 2000.
Se utilizaron billetes falsos en operaciones de inteligencia, las cuales estaban sujetas a medidas de seguridad nacional y, por lo tanto, se consideraban secretas. Entre quienes podrían haberse beneficiado de los billetes falsos se menciona, por ejemplo, a Alan Dulles, quien trabajó para la Oficina de Servicios Estratégicos en Berna durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente se convirtió en el primer director de la CIA (Elam). La CIA publicó oficialmente los archivos relacionados con la falsificación de billetes y su distribución en 2007 (Ruffner).
Después de la guerra tuvo lugar una operación de falsificación similar (Cooley).
Los países del Este “modificaron” la historia y utilizaron la Operación Bernhard con fines propagandísticos debido a que los principales perpetradores no habían sido castigados.
Para el Banco de Inglaterra, la magnitud de la falsificación constituyó una mala publicidad, amenazó la estabilidad económica del Reino Unido y minó la confianza del público en su moneda. Existían buenas razones para subestimar la magnitud de la Operación Bernhard. Las autoridades británicas prefirieron no hablar de ella públicamente y emitieron una nueva generación de billetes. En 2012, se desclasificó cierta información de los archivos del MI5. De los documentos desclasificados se desprende que Gran Bretaña se benefició de la información que le comunicaban bancos y policías extranjeros; sin embargo, la cantidad de información compartida por el Banco de Inglaterra con otros países fue limitada (Malkin).
Inglaterra es uno de los pocos países donde todos los billetes emitidos mantienen su curso legal, por lo que aún es posible canjear «libras blancas» auténticas retiradas por «libras nuevas» válidas (sin embargo, los bancos solo las reembolsan a su valor nominal, mientras que el valor para los coleccionistas puede ser cientos de veces mayor). Por lo tanto, el Banco de Inglaterra tiene buenas razones para mantener cierta información en secreto, ya que le ayuda a determinar si los billetes en cuestión son auténticos o no.

Figura 8: Adolf Burger durante una entrevista en 2008.

Publicaciones
Burger (Fig. 8) escribió su primera publicación pocos meses después de su liberación (Burger); posteriormente le siguieron otros prisioneros (Krakowski, Nachtstern, Groen, Edel). A pesar de ello, la Operación Bernhard recibió la mayor atención mediática cuando los reporteros de Der Stern buscaron las libras perdidas en Toplitzsee en 1959 (Löhde). Las memorias de Burger formaron la base de la película «Die Fälscher», que en 2008 recibió el Óscar a la mejor película extranjera. El libro más completo sobre la producción de billetes falsos durante la guerra fue escrito por el periodista estadounidense Malkin. Elam, periodista de investigación en Suiza, se centró en diversos aspectos de la distribución y el blanqueo de billetes falsos.
La falsificación de libras esterlinas durante la Operación Bernhard sigue siendo un tema interesante, no solo para los investigadores históricos, sino también para los miles de visitantes de la Cabaña del Pescador de Albrecht Syen en Toplitzsee. Gracias a su interés en la búsqueda del lago, ha reunido una increíble colección de artículos y fotografías que documentan el proceso, todo ello expuesto en las paredes de su restaurante. Esto demuestra que la información pertinente no solo se puede encontrar en archivos, sino también en posesión privada, y que los lugares y las personas locales son los custodios de su historia. Desafortunadamente, es demasiado tarde para verificar los archivos recientemente desclasificados con los participantes originales en los hechos, ya que quienes participaron en este enorme acto de falsificación están en su mayoría fallecidos, y solo tres de los 144 prisioneros falsificadores originales siguen con vida.

Literatura

Bloom, Murray Teigh. Dinero propio: Los grandes falsificadores. Nueva York: Scribner, 1957.

Bloom, Murray Teigh. La Hermandad del Dinero: El Mundo Secreto de los Imprentas de Billetes. Port Clinton, Ohio: BNR Press, 1983.

Burger, Adolf. Habla el número 64401. (En checo) Praga: Gustav Petru, 1945.

Burger, Adolf. El taller Dab: la mayor operación de falsificación de todos los tiempos. (En checo) Praga: Ikar, 2007.

Burke, Bryan. Falsificación nazi de moneda británica durante la Segunda Guerra Mundial: Operación Andrew y Operación Bernhard. San Bernardino, California: Franklin Press, 1987.

Byatt, Derrick. Promesas de pago. Los primeros trescientos años de los billetes del Banco de Inglaterra. Londres: Spink, 1994.

Cooley, John K. Guerras de divisas: Cómo el dinero falsificado es la nueva arma de destrucción masiva. Nueva York: Skyhorse Publishing, 2008.

Edel, Peter. Cuando la vida está en juego: Mi historia. Berlín: Verlag der Nation, 1979.

Elam, Shraga. Los falsificadores de Hitler: Cómo agentes judíos, estadounidenses y suizos ayudaron a las SS a blanquear dinero falso. Viena: Ueberreuter, 2000.

Fricke, Hans. Mythos Toplitzsee – Tauchfahrt in die Vergangenheit. Viena: Amaltea, 2009.

Krakowski, Avraham. Vidas falsas. Lakewood, Nueva Jersey: CIS Publishers, 1994.

Löhde, Wolfgang. Dinero para quemar. Der Stern, 8 de agosto de 1959.

Malkin, Lawrence. Los hombres de Krueger. La trama secreta de falsificación nazi y los prisioneros del Bloque 19. Nueva York: Back Bay Books, 2006.

McNally, George J. Informe, 24 de enero de 1946.

Nachtstern, Moriz y Ragnar Arntzen. Falsificador: cómo un judío noruego sobrevivió al Holocast. Guilford, Connecticut: Lyon Press, 2012.

Ruffner, Kevin C. Transición de operaciones de inteligencia en tiempos de guerra a tiempos de paz: Tras la pista de los falsificadores nazis. Estudios de Inteligencia, vol. 46, n.º 2, 2002, págs. 41-53.

Sem, Julius y Joseph Mayer. Informe sobre falsificaciones en el campo de concentración de Sachsenhausen. Ministerio del Interior checoslovaco, Informe, 1945 (original en checo).

Publicado por Jorgen Somod, Copenhague, 1981.

Wires, Richard. El caso del espionaje de Cicerón: acceso alemán a secretos británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Westport, Connecticut: Praeger, 1999.

Cine

Los falsificadores (dirigida por Stefan Ruzowitzky). Filmladen, 2007.

Los falsificadores de Hitler: El Comando Bernhard (dirigida por Christian Giesser). Cinecraft, 2006.

El lago de Hitler. CBS, 2000.

La gran estafa nazi. Canal 4, 2004.

Fuente: https://www.papierhistoriker.ch/allgemein/70-years-from-the-largest-ever-counterfeiting-of-banknotes-operation-bernhard/