Los inicios en la industria ganadera
Maurice Amon fundó SICPA en el cantón suizo de Vaud tras emigrar desde la isla de Rodas. Originalmente, la empresa se centraba en el sector agroalimentario, destacando por la venta masiva de una grasa de ordeño basada en parafina y vaselina. Aunque la fórmula no era nueva, el éxito de Amon radicó en su capacidad de comercialización y en un embalaje distintivo durante el periodo de entreguerras. SICPA, en esos primeros momentos, eran las siglas de Société Industrielle et Commerciale de Produits Alimentaires.
Maurice Amon funda la empresa en 1927
Tras la Segunda Guerra Mundial, la neutralidad y la reputación de rigor técnico de Suiza permitieron que SICPA se expandiera. Maurice y su hijo Albert identificaron que la grasa que producían era un componente esencial para las tintas de impresión offset, técnica que entonces revolucionaba la prensa mundial.
Sus primeros pasos en la industria del "dinero"
El verdadero salto estratégico ocurrió con la creciente demanda estatal de papel moneda. Los gobiernos necesitaban tintas de alta complejidad para prevenir falsificaciones, y SICPA logró posicionarse como un proveedor de confianza. España fue su primer gran cliente internacional en 1943 para el billete de cien pesetas, seguida por Estados Unidos para la impresión de dólares. Este giro transformó a la antigua proveedora agrícola en un pilar de la seguridad financiera global.
Bajo la dirección del hijo de Mauricio, Albert Amon (1916-2010), la empresa se labró una reputación de estabilidad basada en una visión a largo plazo. El dominio de Albert Amon en la industria de la impresión de billetes no fue producto del azar, sino de una alianza estratégica con Gualtiero Giori, el principal fabricante de maquinaria calcográfica del siglo XX. En 1952, ambos establecieron un acuerdo en Lausana para segmentar el mercado: Giori proveería las prensas y Amon el insumo crítico (las tintas). Este pacto creó un cuasimonopolio que vinculaba la venta de maquinaria con el suministro de tintas especiales, asegurando que cualquier país que adquiriera tecnología Giori se convirtiera automáticamente en cliente de SICPA.
Sicpa aprovechó estos años para fortalecer su reputación, encontrar nuevos clientes y multiplicar los ensayos de laboratorio que realizaba para sus productos. Cada vez que hacían un descubrimiento, Maurice Amon y, sobre todo Albert, presentaban una patente y crearon, en colaboración con la Universidad de Lausana, un estándar para las tintas usadas en los billetes. Hoy en día, dispone de más de 5 000 patentes registradas.
Así, naturalmente, la sociedad cambió su nombre por uno más genérico: Société Industrielle et Commerciale de Produits Amon (SICPA). El propósito del negocio cambió; el acrónimo permaneció.
Consolidación en la industria de la seguridad documental
Originalmente, la empresa se dedicaba a productos veterinarios y colorantes alimentarios. Bajo la influencia de Giori, la compañía pivotó hacia la química de pigmentos y, sobre todo, de agentes aglutinantes. Aunque los pigmentos pueden ser suministrados por diversos fabricantes químicos, el secreto de SICPA reside en su vehículo o agente aglutinante.
El avance de la Tinta Ópticamente Variable (OVI)
Técnicamente, la OVI no es un pigmento tradicional, sino que utiliza la refracción de la luz a través de múltiples capas microscópicas para generar un cambio de color dependiendo del ángulo de incidencia. Su implementación fue compleja debido a su altísimo costo —llegando a los 2.500 francos suizos por kilo— y a la dificultad de su anclaje sobre el sustrato de papel. Sin embargo, tras pruebas exitosas en Tailandia y la adopción masiva por parte del Tesoro de los Estados Unidos en 1996 para el billete de 100 dólares, se convirtió en el estándar global de seguridad de "primer nivel" (verificable por el público).
Una industria blindada
A pesar de que el negocio de las tintas de seguridad tiene márgenes de beneficio extremadamente altos, la competencia es escasa debido a barreras de entrada no solo técnicas, sino institucionales. Primero, las instituciones emisoras evitan cambiar de proveedor para no arriesgarse a interrupciones en la producción o fallos en la durabilidad de la moneda en circulación. Segundo, SICPA suele establecer empresas conjuntas (joint ventures) con imprentas estatales (como en los casos de Pakistán, India o EE. UU.), lo que bloquea el acceso a licitadores externos. Finalmente, la empresa protege agresivamente sus fórmulas mediante patentes y acuerdos de no competencia para sus ingenieros químicos, llegando a utilizar acciones legales penales para evitar la fuga de conocimientos hacia competidores como Sun Chemical.
El escenario actual
Fuentes:
Moneymaker de Klaus Bender.
https://www.sicpa.com/es/nuestra-historia
https://stories.swissinfo.ch/sicpa-los-negocios-turbios-del-rey-de-la-trazabilidad#341955
https://currencyaffairs.org/hall-of-fame/albert-amon/

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